martes, 21 de agosto de 2018

Líquido


Grito al cielo en silencios
atorados en mi garganta.

                                           No estás.

Te busco en cada rincón, en cada manto de luz y
te desvaneces entre las sombras de mi alma,
alejándote cada vez más.

Escucho tu voz y siento tu presencia, pero
cuando me doy la vuelta te has ido
y lo único que me queda es un silencio que me
aterra y me asfixia y me fustiga y se ríe, y, mira,
yo así no puedo...

creo que voy a estallar en miles de partículas,
y sigo buscando tu sonrisa en recuerdos
desgastados de tanto evocarlos...

No me hagas caso, si sé que me estás esperando,
pero ese sofá me provoca repulsión porque huele
a ti (toda la casa sigue oliendo a ti y ya no sé si es la casa la que tiene tu aroma
o eras tú la que olías como la casa) y no puedo alcanzarte,

no importa cuánto me estire
que te escurres entre mis lágrimas.

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