Grito
al cielo en silencios
atorados
en mi garganta.
No
estás.
Te
busco en cada rincón, en cada manto de luz y
te
desvaneces entre las sombras de mi alma,
alejándote
cada vez más.
Escucho
tu voz y siento tu presencia, pero
cuando
me doy la vuelta te has ido
y
lo único que me queda es un silencio que me
aterra
y me asfixia y me fustiga y se ríe, y, mira,
yo
así no puedo...
… creo
que voy a estallar en miles de partículas,
y
sigo buscando tu sonrisa en recuerdos
desgastados
de tanto evocarlos...
No
me hagas caso, si sé que me estás esperando,
pero
ese sofá me provoca repulsión porque huele
a
ti (toda la casa sigue oliendo a ti y ya no sé si es la casa la que
tiene tu aroma
o
eras tú la que olías como la casa) y no puedo alcanzarte,
no
importa cuánto me estire
que
te escurres entre mis lágrimas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario