viernes, 24 de agosto de 2018

Del fracaso de un tiempo verbal


En cada intento
mil fracasos.


Ya, ya lo sé.
No tiene sentido
nada de lo que hago

y cada vez que alzo el vuelo
me estrello contra otro techo
que está cada vez
más alto, y así
no hay quien consiga
la sonrisa que nos prometieron
tanto tiempo ha.

Mil flechas en mi pecho lleno
de agujeros en su día
fueron estrellas

y se marchitaron como esas plantas
de Navidad, esas que cuando llega el tiempo cálido
permanecen muertas
en un rincón de la estantería.

Sé que todo lo que digo
carece de sentido si no ves
cómo en mis ojos van revolviéndose
los recuerdos

de un pasado

de un futuro

de un tiempo verbal inexistente
o que tal vez sí vivió
y ya me encargué yo de borrarlo
con la yema de mi dedos
de la piedra que me lastra...

sin nombre sin aliento.

Y yo intentando alzar el vuelo.

martes, 21 de agosto de 2018

Líquido


Grito al cielo en silencios
atorados en mi garganta.

                                           No estás.

Te busco en cada rincón, en cada manto de luz y
te desvaneces entre las sombras de mi alma,
alejándote cada vez más.

Escucho tu voz y siento tu presencia, pero
cuando me doy la vuelta te has ido
y lo único que me queda es un silencio que me
aterra y me asfixia y me fustiga y se ríe, y, mira,
yo así no puedo...

creo que voy a estallar en miles de partículas,
y sigo buscando tu sonrisa en recuerdos
desgastados de tanto evocarlos...

No me hagas caso, si sé que me estás esperando,
pero ese sofá me provoca repulsión porque huele
a ti (toda la casa sigue oliendo a ti y ya no sé si es la casa la que tiene tu aroma
o eras tú la que olías como la casa) y no puedo alcanzarte,

no importa cuánto me estire
que te escurres entre mis lágrimas.